Gioventù
Dermatología

Lunares vs verrugas: cómo identificarlos y cuándo preocuparse

Un lunar cambia de color, crece o sangra. Una verruga aparece en grupo y puede contagiarse. Aprender a diferenciarlos no es solo estética, es prevención.

Andrea Ríos5 min de lectura
Dermatólogo examina con dermatoscopio un lunar en el cuello de una paciente para diferenciarlo de una verruga

¿Has notado una nueva marca en tu piel y no sabes si es un simple lunar o una verruga? Es una confusión muy común, pero aprender a diferenciarlos importa: no solo por estética, también por tu salud. Unos son acumulaciones de pigmento; las otras suelen tener un origen viral o aparecer por fricción.

En Gioventù sabemos que ver un «lunar de carne», una mancha nueva o una protuberancia rugosa genera dudas. La buena noticia es que la mayoría de estas lesiones son inofensivas. La clave está en saber cuáles conviene vigilar y cuándo pedir una opinión profesional, en vez de recurrir a remedios caseros que pueden complicar las cosas.

En esta guía te explicamos qué son los lunares y las verrugas, cómo distinguirlos en casa, qué señales no deberías ignorar y cómo abordamos cada caso en la clínica.

¿Qué son los lunares (nevos)?

Los lunares —médicamente llamados nevos— son crecimientos en la piel que aparecen cuando las células productoras de pigmento, los melanocitos, crecen agrupadas en lugar de repartirse de forma uniforme. La gran mayoría son completamente benignos.

¿Por qué aparecen los lunares?

Influyen sobre todo dos factores: la genética (es normal tener más lunares si en tu familia también los tienen) y la exposición al sol a lo largo de la vida. Algunos lunares están presentes desde el nacimiento y otros van apareciendo con los años, sobre todo en zonas que reciben más sol.

Lunares comunes y lunares que conviene vigilar

Un lunar común suele ser de color uniforme, de bordes definidos y estable en el tiempo. Cuando un lunar tiene una forma irregular, mezcla varios tonos o cambia, entra en la categoría de los que conviene revisar. No significa que sea peligroso, pero sí que merece una mirada profesional. El punto clave no es tenerlos, sino saber vigilar sus cambios — y para eso existe una guía sencilla que puedes aplicar en casa: la regla ABCDE.

La regla ABCDE: cómo revisar un lunar en casa

Es una forma fácil de recordar qué observar. Revisa cada lunar con estos cinco criterios; si uno o más te llaman la atención, es momento de una valoración. No sustituye al diagnóstico de un especialista, pero te ayuda a detectar a tiempo lo que conviene mostrar.

A — Asimetría

Una mitad del lunar no es igual a la otra. Si lo dividieras con una línea imaginaria, los dos lados no coincidirían.

B — Bordes

Los bordes son irregulares, borrosos o mal definidos, en lugar de limpios y redondeados.

C — Color

Presenta varios tonos en la misma lesión —café, negro, rojizo— en vez de un color uniforme.

D — Diámetro

Mide más de 6 mm, aproximadamente el tamaño de una goma de lápiz. Los lunares más grandes merecen más atención, aunque el tamaño por sí solo no lo dice todo.

E — Evolución

Cambia de tamaño, forma o color con el tiempo, o empieza a picar, sangrar o formar costra. La evolución suele ser la señal más importante de todas.

¿Qué son las verrugas y por qué aparecen?

A diferencia de los lunares, las verrugas no son acumulaciones de pigmento, sino otro tipo de lesión con causas distintas.

El papel del VPH

Muchas verrugas están causadas por el Virus del Papiloma Humano (VPH). Al ser de origen viral, pueden contagiarse por contacto directo o por superficies compartidas, y aparecer en distintas zonas, como manos, pies o alrededor de las uñas.

Acrocordones: los «lunares de carne»

Otras protuberancias que se confunden con verrugas son los acrocordones: pequeños crecimientos blandos, del color de la piel, que suelen salir por fricción en zonas como el cuello o las axilas.

Cómo se ven

En general, las verrugas tienden a ser rugosas al tacto, pueden presentarse en grupos y, a veces, tienen pequeños puntos negros que corresponden a vasos sanguíneos. Es frecuente buscar cómo eliminarlas «de forma natural», pero manipularlas por cuenta propia puede causar cicatrices o infecciones y, al ser virales, extenderlas a otras zonas.

Diferencias clave entre lunares y verrugas

Para orientarte en casa, fíjate en cuatro puntos:

AspectoLunarVerruga
OrigenGenética o sol (acumulación de pigmento)Viral (VPH) o fricción constante
TexturaLiso o apenas elevado, bordes definidosRugosa, áspera, a veces tipo «coliflor»
ColorCafé, negro o rojo (puntos rubí)Color de la piel, grisáceo o amarillento
ContagioNo se propagaAl ser viral, puede aparecer en otras zonas

Mitos comunes sobre lunares y verrugas

Alrededor de estas lesiones circulan muchas creencias. Aclaremos las más frecuentes:

  • «Si no molesta, no pasa nada.» Muchas lesiones no duelen aunque convenga revisarlas. La ausencia de molestia no descarta nada; lo que importa son los cambios.
  • «Las verrugas se quitan con remedios caseros.» Cortarlas, quemarlas o aplicar productos por cuenta propia puede infectar la zona o dejar cicatriz, y no evita que reaparezcan.
  • «Arrancar un lunar es inofensivo.» Nunca conviene retirar un lunar en casa: además del riesgo de cicatriz e infección, se pierde la posibilidad de estudiar la lesión.
  • «Todos los lunares oscuros son peligrosos.» El color oscuro por sí solo no indica un problema; lo relevante es el conjunto de señales de la regla ABCDE.

Conviene pedir una valoración si una lesión cambia de tamaño, forma o color; pica, sangra o forma costra; aparece de golpe y crece rápido; o simplemente te genera dudas. El mayor riesgo es confundir un lunar que debería revisarse con una verruga común y dejarlo pasar.

Ante cualquiera de estas señales, lo más responsable es agendar una valoración dermatológica para que un profesional evalúe la lesión antes de decidir nada.

Cómo lo revisamos en Gioventù

Nuestro enfoque es la prevención. En una consulta con un dermatólogo certificado evaluamos cada lesión de forma individual; cuando aplica, el especialista apoya la revisión con dermatoscopia para observarla con más detalle.

Solo después de esa valoración se decide si conviene un procedimiento de retiro —por ejemplo, con láser o electrocauterio— o si basta con dar seguimiento. En la clínica, la eliminación de verrugas empieza desde $999 y la extracción de lunares desde $1,900, siempre después de valorar. Nunca al revés: primero entender la lesión, después actuar.

Tu piel cuenta una historia, y estamos aquí para ayudarte a leerla. Si tienes una marca que te preocupa, agenda tu valoración con nuestros dermatólogos.

Fuentes: Mayo Clinic y MedlinePlus.

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